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Conoce aquí el disléxico que inventó su propia tipografía para leer mejor

Christian Boer siempre tuvo dificultades para leer. Cuando se enfrentaba a una página llena de texto, las letras se torcían y mezclaban hasta volverse un desastre incomprensible.

No fue sino hasta que su madre escuchó por encima una conversación que su esposo tenía con una maestra sobre dislexia que se percató de por qué su hijo estaba teniendo tantos problemas.

“En clase, pensaba en excusas sobre por qué me estaba costando tanto, que estaba cansado o que simplemente no era mi día”, dice Boer, “pero cuando todos los demás terminaban y yo solo iba por la mitad de la página, comencé a dudar de mí mismo. Empiezas a pensar: ‘¿soy estúpido?'”.

“Luego mi madre escuchó a esta maestra especializada en rehabilitación explicándole a mi padre sobre la dislexia y le pidió que me hiciera unas pruebas”.

Boer tenía 6 años cuando le diagnosticaron dislexia. Pese a la ayuda extra que recibía en la escuela, le costaba entender páginas con mucho texto. Años después, mientras estudiaba arte en la Universidad de las Artes HKU en Holanda, decidió actuar: diseñó su propia tipografía.

Dyslexie

La fuente Dyslexie procura que se superen algunos de los problemas que las personas con dislexia tienen cuando leen. Debido a la forma en que sus cerebros procesan la información visual, a menudo cambiarán y rotarán las letras de manera subconsciente, haciendo que sea más difícil reconocer los caracteres.

Se cree que sus cerebros comienzan a procesar letras bidimensionales como objetos de tres dimensiones que pueden ser libremente manipulados.

Cuando esto ocurre, la letra “b” puede verse como una “d”…o la “p” como una “q”. Es fácil notar por qué esto puede volverse confuso rápidamente.

“Tradicionalmente en el diseño tipográfico, hay ‘reglas’ que dicen que es mejor hacer las letras lo más uniformes posible”, explica Boer, de 36 años.

“Si hace el arco de la letra ‘h’ igual al de la ‘n’, esto produce una tipografía que es limpia para los lectores regulares. Para mí, estas letras se convierten en tridimensionales, entonces puedes voltearlas y allí comienzan a parecerse. Lo que quise hacer fue aplastar estas letras en 3D”.

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Boer empezó a estudiar sobre formas que permitieran que fuese más sencillo distinguir las letras. Un cambio clave fue hacer las letras con la parte de abajo voluminosa, para que fuesen más macizas en la base que en la parte superior.

“Es como ajustar un ladrillo en una rueda de bicicleta”, señala, “si gira la rueda, el ladrillo siempre va a caer al fondo. Con las letras, si las pones boca abajo, se ven antinaturales, pues el lado pesado debería estar en la parte inferior”.

Asimetría

A diferencia de familias de fuentes tipográficas más tradicionales, la Dyslexie es muy asimétrica.

En lugar de mantener las letras en un tamaño uniforme, algunas tienen “palos” más largos que ayudan a que resalten más en las palabras. De igual modo, las letras que se parecen, como la “v”, la “w” y la “y”, varían en altura cuando se escriben.

Las formas de las letras también son asimétricas, con la parte superior de la “b” siendo más estrecha que la de la “d”, lo que hace más sencillo distinguirlas.

“Estas formas se basan mucho más en la escritura a mano que otras fuentes”, afirma Boer. Muchas personas disléxicas leen con mayor facilidad textos escritos a mano que tipografías.

“Hay movimiento en ellos (los escritos a mano). La manera en que aprendemos a escribir a menudo puede determinar la forma de las letras, por lo que es posible que nuestros cerebros las encuentren más fáciles de distinguir”.

“Me hubiese gustado tener algo así cuando era más joven”, Christian Boer, creador de la tipografía Dyslexie.

Muchas de las letras de la fuente Dyslexie también tienen remates o serifas (del inglés serif) inusuales, con el fin de que sea más fácil diferenciarlas. Las serifas son pequeñas líneas añadidas en los extremos de una letra.

Mientras que las fuentes romanas como Times New Roman suelen ser difíciles de leer para los disléxicos, debido a que los adornos en las puntas de los caracteres oscurecen la forma de la letra, Boer descubrió que añadir ciertas serifas podía ayudar.

En la letra “u”, por ejemplo, la barra vertical en la parte derecha de la letra tiene un adorno que la hace más larga que el lado derecho de la letra n.

“Hace que la ‘u’ se vea antinatural cuando la pones boca abajo”, dice Boer.

Las mayúsculas también son más gruesas que otras letras para ayudar a que destaquen, un cambio que añadió Boer para abordar sus propias dificultades.

“Con frecuencia olvido o me equivoco cuando escribo mayúsculas, así que hacerlas resaltar me ayuda”, señala.

Pero luego de enviar la fuente a otros disléxicos descubrió que tenía que reajustarlas: “A los que tienen dislexia leve les costó leer estas mayúsculas, así que las reduje ligeramente para que no perjudique su lectura, pero aun así pueda ayudar a las quienes tienen una dislexia más severa”.

Una idea hecha realidad

Al principio, Boer creó la fuente como un proyecto para graduarse de la universidad. Pero encontró que había una demanda real para su producto, lo que lo llevó a crear una familia tipográfica utilizable que pudiese instalarse en las computadoras.

“Pensé inicialmente que probablemente la usaría en mi propio computador para ayudarme cuando empezara a trabajar. No tenía idea que hubiese tanta gente allá afuera sufriendo de dislexia”.

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De hecho, entre el 10 y el 20% de la población tiene alguna forma de dislexia. Se estima que más de 700 millones de niños y adultos en el mundo están en riesgo de ser excluidos socialmente y de no ser alfabetizados.

Una investigación realizada por la Universidad de Twente (Holanda), mostró que los lectores disléxicos cometen menos errores cuando leen textos con la fuente creada por Boer, mientras que experimentos de seguimiento ocular hechos en la Universidad de Lille (Francia) también mostraron que la mirada de los niños con dislexia fluyó más fácilmente con la fuente de Boer en lugar de con fuentes más tradicionales.

La tipografía inventada por Boer no es la única diseñada para disléxicos.Natascha Frensch, diseñadora gráfica del Royal College of Art, en Londres, creó una llamada Read Regular en 2003 y la Asociación Británica de Dislexia (BDA, por su sigla en inglés) también recomienda usar las fuentes Arial, Comic Sans o Century Gothic.

Pero la fuente de Boer exagera mucho más las asimetrías que estas otras fuentes con el propósito de facilitar la lectura.

La demanda por Dyslexie ha sido alta. Desde que la fuente ha estado disponible en línea a partir de 2011, ha sido descargada más de 300.000 veces,principalmente por usuarios, aunque también por escuelas, universidades y empresas.

“Me hubiese gustado tener algo así cuando era más joven”, remata Boer.

 

 

 

 

 

 

Fuente: el-nacional.com

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