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Conoce aquí la historia del platónico amor del Chavo

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Llevaba un enorme oso de peluche, lucía vestido de flores, tiernos moñitos y encantadora sonrisa. La intérprete de “Paty”, Ana Lilian de la Macorra,  reveló detalles de aquella niña que enamoró a Hispanoamérica en 1978. “Según el libreto, yo era la novia del Chavo”.

Junto a su tía “Gloria”, llegó la nueva vecina, un delicado caminar despierta el asombro de Quico y el Chavo, mientras la Chilindrina la observa con envidia. Recibe refrescos, paletas, juguetes, y con un inocente beso de gratitud a sus amigos desvanece. Así se desarrolló el personaje de “Paty”, aquella niña de 8 años que cautivó las pantallas de Hispanoamérica en 1978 y 1979, gracias a la actuación de Ana Lilian de la Macorra, quien además trabajó en la parte técnica del famoso programa. Con un título profesional en Psicología, la exactriz mexicana se dedica actualmente a sus pacientes, y a través de internet nos regala un espacio para la motivación personal.

“Mi vida está bastante bien, trabajo muchísimo pero me encanta lo que hago, así que no lo llamaría tanto trabajo, sino una actividad que de veras disfruto y me llena”, expresó vía Skype desde la Ciudad de México.

Pero a Ana Lilian no le convence que la califiquen como una artista, al escuchar el término se invade de incertidumbre. “Es que yo nunca actué, solo el papel que hice con Chespirito. Sí trabajé como modelo en algunos comerciales porque necesitaba lana (dinero). Iba a castings, pero hace muchos años, y actualmente no hago teatro ni televisión. Si por lo que hice en ‘El Chavo’ se me considera artista, digamos entonces que lo soy, pero esa fue mi única experiencia”, explicó con humildad.

“Yo trabajé  en el equipo de producción del Chavo, y cuando necesitábamos que alguien hiciera el papel de ‘Paty’ no encontrábamos quién, entonces Chespirito y el director Enrique Segoviano me dijeron: ¡Ana, tú, hazlo tú! Y yo: ¡No, yo no soy actriz, no me gusta! Pero lo hice, con mi oso de peluche”, contó entre risas.

El personaje de ‘Paty’ no solo fue protagonizado por Ana de la Macorra. En 1972, una actriz de nombre desconocido fue la primera en bajar las escaleras de la vecindad. Mostraba un vestido colegial en blanco y azul con medias altas y un lazo en el cabello, acompañada de una muñeca. En distintos foros y páginas web, dedicadas al programa, se afirma que perteneció a un capítulo piloto, puesto que la duración del mismo solo fue de diez minutos. Rosita Bouchot tomó el papel para 1975, llevaba el cabello suelto y su atuendo era más sencillo, en tono celeste, con una imagen del Chapulín Colorado. Caminaba con un oso de peluche estilo circense. Ana Lilian entró en acción en 1978 y 1979, siendo la más reconocida por los televidentes. Con un vestuario más ancho, en rosado y blanco, Patricia Strevel le dio vida a la dulce niña en 1987 y 1988, año en el que falleció Ramón Valdés (9 de agosto).

Las actividades laborales de Ana de la Macorra iniciaron a sus 21 años. “Comencé como secretaria de unos doctores, salía de la escuela para ir a trabajar, pero un día mencioné a unos amigos que estaba aburrida de mi ‘chamba’, y un compañero (Luis Felipe Macías) de Sociología me informó que en la producción de Chespirito necesitaban una asistente, y me dije: ¿Televisa? Guácala, no. ¿Qué voy a hacer allí? Pero Luis Felipe me afirmó que la experiencia era muy bonita y que el grupo era muy respetuoso. Tenía razón, porque qué bárbaros, qué buena época pasé trabajando con ellos, de verdad que amé lo que hacía. Me volví la editora del programa. Mis respetos por ese equipo, era hermoso, con una profesionalidad increíble. Lástima que luego hubo chismes, pero ni me enteré de ellos porque no me gustan. Yo me quedé con lo bueno, que sí existía”, afirmó con emoción sobre el espacio, que aún se transmite en las pantallas venezolanas, a través de “Atómico”, en Venevisión.

Hola, ¡Yo soy Paty!… ¿Pa’ mí?… ¡No! Que me llamo Paty. Así iniciaba la tierna conversación entre la pequeña niña y el Chavo, que siempre advertía a Quico: “Yo la vi primero”. Entre regalos, besos y celos de la Chilindrina, el patio de la vecindad entraba en un caótico pero infantil escenario ante la presencia de la sobrina de “Gloria”, quien a su vez enamoraba a Don Ramón. “No me acuerdo ni cómo hice, no tengo idea”, comenta Ana Lilian sin contener la risa. “Lo que sí recuerdo es que como yo no era actriz todos me ayudaban, nunca me había parado frente a una cámara, menos ante una de Chespirito, entonces me soplaban las líneas. Si había que repetir alguna escena se reían, pero conmigo, no de mí. Me calmaban. A veces Ramón (Valdés) podía salir con algo totalmente fuera de lugar y nos divertíamos, era maravilloso”.

Un juguete de nombre “oso” y apellido “de peluche”, un vestidito de rosas y unos tiernos moñitos caracterizaban a la ‘noviecita’ del Chavo. “Según el libreto era mi novio, pero nunca le di el sí. Supongo que estábamos muy niños”, aclara con sutileza. “Lo del cabello sí me acuerdo que no me gustó (Risas). Cuando salía con moñitos no me agradaba, pero pensamos que si la Chilindrina y Popis tenían moñitos, Paty podía usar una colita de caballo. Que ella fuese bonita y todos se enamoraran no fue mi culpa, eso lo decía el guión”, dijo con picardía.
Pero ‘Paty’ no solo fue aquella vecina que salía del departamento. Luego asistió a la escuela del Profesor Jirafales. También participó en un episodio del Día del Niño para conmemorar al cantautor mexicano Francisco Soler (Cri-Crí), famoso por presentar durante años un programa de radio dedicado a los más pequeños.

Ana de la Macorra no ocultó su gratitud a Chespirito y aseguró haber compartido con un “genio amoroso, sensible y buena persona. Un ser humano íntegro, fue un privilegio haberlo conocido”. Confesó que su salida de la producción ocurrió antes de los inconvenientes laborales entre Roberto Gómez Bolaños y Carlos Villagrán, así como María Antonieta de las Nieves y Florinda Meza. “Nunca tuve problema con alguien, me llevaba bien con todos, en un sentido profesional, porque no eran mis amigos como tal, ellos sí estaban más unidos por las giras que hacían, pero yo trabajaba en la producción y ya”, explicó.

“Con Édgar Vivar (Señor Barriga) sí tuve una relación de amistad cercana porque nos gustaba platicar bastante. Hace poco compartimos en un evento en Brasil. Me dio mucha alegría poder verlo, es un tipazo”. “De ‘Ron Damón’ qué te puedo decir (…) Qué personaje, Don Ramón no actuaba, él era así”. “Con Carlos Villagrán no tuve mucha oportunidad de convivir, era amable pero no recuerdo haberme sentado a hablar con él sobre la vida. Solo sé que era muy chistoso”.

Con 59 años, Ana es madre de dos hijos, que concibió en su único matrimonio. “Tengo dos varones, son psicólogos y te juro que no tuve nada que ver”, comenta con gracia. “Uno se dedica a recursos humanos y es un virtuoso de la guitarra. El otro tiene su consultorio, es un apasionado de la psicoterapia. Y actualmente tengo mi pareja con la que sin necesidad de un papel vivo algo muy bonito”.

El día a día de Ana Lilian se enfoca en ofrecer un espacio web para la motivación personal, sin aspectos religiosos, políticos o sociales. A través de internet encabeza al equipo de www.iosoi.la. “Lo disfruto muchisisísimo. Es una comunidad de escritores llamados ‘i colaboradores’. Son personas que comparten experiencias y conocimientos. Tratamos de que la vida no sea vista como un sacrificio, nos basamos en risa, amor, belleza. Sin ser dogmática, porque se necesita de la noche para saber del día”.

También es autora del libro “Dios soy, ser en esencia y en presencia”, que escribió junto a una amiga (Alicia) y al que se puede acceder en tiendas virtuales. “Está facilito de leer, es una luz para nuestra cabecita. Cada quien es arquitecto de su vida, es un dicho que escucho desde niña, la bronca es que no sabemos practicarlo”.
Ana disfruta del mar, compartir con sus mascotas y caminar por el bosque. “Amo ir al cine por las palomitas y me encantan los tacos con vegetales, trato de no comer animalitos”. A pesar de ser mexicana, las rancheras no entran en su repertorio musical. “Son tontas sus canciones y letras. Si estoy en una fiesta y estamos tomando tequila las oigo, pero si voy manejando ni loca pongo mariachis”.

Sobre Venezuela expresó: “No he tenido la oportunidad de visitarla, pero he leído mucho en internet sobre lo que actualmente sucede en sus calles, de verdad que me llena de tristeza siendo un país tan hermoso. Quizás todos necesitan desmayarse con un besito de Paty”.

 

“Paty” acepta un refresco de Quico como regalo

 

 

Ana de la Macorra durante un evento en Brasil

 

Ana y Édgar Vivar (Don Barriga) en Brasil

 

 

La vecindad del Chavo
Ana de la Macorra. Tiene 59 años y es madre de dos hijos

 

 

 

 

 

 

 

Fuente: panorama.com.ve

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